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Ejercicios para la Papada

Conforme vamos cumpliendo años, tanto en hombres como en mujeres, la elasticidad de la cara va perdiéndose y a muchos empiezan a invadirlos la flacidez en el cuello, dando lugar paulatinamente al desarrollo de la tan odiosa papada.

Ya sabemos que la vejez no perdona y es inevitable ir mostrando signos de edad con el tiempo, pero de entre todas las marcas de edad, la papada es una de las más odiadas y temidas, especialmente por las mujeres.Pero que no cunda el pánico, se puede evitar o al menos ralentizar su aparición con ejercicios para la papada.

¿Qué nos aportan estos ejercicios para la papada?

A parte de más tranquilidad sabiendo que le plantamos cara a la vejez, los ejercicios para la papada nos permiten ejercitar los músculos de la cara y el cuello, con lo que adquirimos mayor fuerza muscular facial evitando la flacidez y con ello la papada.Manteniendo un rostro firme ganamos más en autoestima y el mirarnos al espejo con un rostro saludable aumenta siempre el buen humor.

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Ejercicios para la papada variados

A continuación, os dejamos algunos ejercicios para la papada que son fáciles de hacer y no requieren dedicarle excesivo tiempo, lo cuál viene genial para el ritmo estresante que mantienen muchas personas en su día a día.

Pronunciación de vocales

Este ejercicio consiste en pronunciar claramente cada una de las cinco vocales del alfabeto. Debemos dejar la letra sostenida unos segundos antes de pasar a la siguiente. Con ello, movemos una cantidad importante de los músculos faciales.

Mirar hacia arriba

Para realizar este ejercicio debemos coger una silla y sentarnos con la espalda recta y los pies en el suelo. A continuación, echamos la cabeza hacia atrás, mirando al techo y sacamos el labio inferior hacia fuera todo lo que podamos. Notaremos cierta presión en el cuello y habremos de mantenerla unos ocho segundos. Para que el ejercicio sea más efectivo, es mejor repetirlo unas cuantas veces.

La O

Aprovechando que ya tenemos la silla a mano podemos realizar el siguiente ejercicio. Sentados con la espalda recta, inclinamos la barbilla hacia el techo y con la boca cerrada y los labios relajados, habremos de abrir la mandíbula y formar una “O”, manteniendo esta letra unos 20 segundos.Luego hacemos una pequeña pausa para relajar los músculos y volvemos a repetir el proceso un mínimo de tres veces.

Besos, besos

Este ejercicio es muy fácil, hay que estirar el cuello hacia arriba todo lo que se pueda y luego colocar los labios en forma de beso, como poniendo morritos. Para sacarle partido al ejercicio, lo mejor es mantener la postura unos segundos y repetir unas cuantas veces la operación, unas diez veces por el día y otras diez veces por la noche.

Cabeza giratoria

Que nadie se alarme con este ejercicio porque no entra mareo, ya que son movimientos suaves y lentos. Primero echamos el cuello hacia atrás y luego lo bajamos hacia abajo con suavidad todo lo que podamos. Volvemos a colocar la mirada al frente y movemos el cuello hacia el lado derecho, recolocamos al frente y giramos al lado izquierdo.Igual que los ejercicios para la papada anteriores, debemos repetir el procedimiento unas cuantas veces.

Con estas herramientas que te hemos presentado, si las practicas diariamente intercalando dos tipos diferentes o más, los resultados serán evidentes, en caso de tenerla ya, y de no tenerla, podrás respirar tranquila al no verla asomando por tu cuello.

Finalmente, si algún día andas escasa de tiempo para realizar los ejercicios para la papada, siempre puedes echar mano del chicle, que también te ayuda a poner en funcionamiento los músculos del cuello y la cara.

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